EL REY DE LA MANZANA

Carlos Abusleme

Las familias árabes que vivían en el barrio dieron origen al comercio en Patronato. Carlos Abusleme no es la excepción.  Vivía en la calle Buenos Aires al llegar a Recoleta y su papá tenía una fábrica en la calle Domínica y un local en Patronato. Hoy, a sus 57 años, tiene dos fábricas y es el presidente de la cámara de comercio del barrio.

 

A  los 18 años Carlos Abusleme, descendiente palestino nacido en Curicó, estaba cansado de las peleas y protestas del Piedragógico. Se fue a probar suerte en los negocios de su papito: Patronato 357. En esos tiempos, hace 40 años, Patronato no era Patronato, sino Vásquez. Esas calles, ahora llenas de quioscos, eran tranquilas. Habían cinco locales, nada más.Por suerte, para algunos y mala suerte para otros,  en el gobierno de Frei Montalva se derogó la ley que antes los limitaba y ahora pueden vender a particulares. Antes, por ley, sólo se podía vender al por mayor a los comerciantes. Gran salto: chao puertas de madera y bienvenidas las cortinas metálicas. Carlos Abusleme atendía en el living de su casa y tenían el taller atrás. Comenzaron a vender por docena a particulares. “Imagínate, en esa época, la revolución que fue eso”, cuenta Carlos. El centro o Providencia era mucho más caro y la gente prefirió cruzar el Mapocho. Así las tranquilas calles de Vásquez se transformaron en la agitada congestión de Patronato.

“Hay mucha ignorancia de la alcaldía con respecto a nuestras problemáticas”. Esta frase fue la que motivó a un grupo de comerciantes del barrio, entre ellos Abusleme, a reunirse en la Iglesia Ortodoxa de Santa Filomena y fundar la Cámara de Comercio de Patronato en 1982. Carlos ha sido elegido Presidente en tres períodos. En 1988, en 1995 y en la actualidad. “Yo ya estoy retirado, pero ellos  me eligen. Me llaman porque tengo experiencia”. Quioscos, gritos, gente y más quioscos. A Carlos Abusleme no le gusta el Patronato de hoy. “No puedes caminar de tanto quiosco en la vereda, de tanta cosa. Los alcaldes para pagar favores políticos empezaron a llenar de quioscos. Se paran frente a ti, venden lo mismo tuyo y cobran mucho más barato. Obvio, porque no pagan empleados, no pagan IVA, no pagan imposición. Es una competencia absolutamente desleal”

Si no conoce a Carlos Abusleme, definitivamente no conoce Patronato. El hombre medio canoso y medio gordito además de ser el presidente, tiene dos fábricas. En éstas trabajan ochenta personas y seis atienden. “Generamos empleo”, dice él orgulloso. 

 

EL TURCO ENAMORADO DEL ALGODÓN

Saliba Jarufe

Luego de su primera visita a Patronato en 1974, no se aguantó las ganas: le gustó y se quedó.

Hoy tiene su tienda de ropa deportiva en El Manzano 285. Saliba Jarufe es uno de los árabes que se ha instalado en el sector para surgir como comerciante. Fue y es testigo del creciemiento y los cambios.

 

No pensó que, de un simple paseo a la capital chilena, surgiera toda una vida de comerciante. Saliba Jarufe es alto, casi calvo y ama el algodón. Tiene una nariz grande, ojos oscuros y ojeras, como buen turco. No tiene la típica personalidad del vendedor de Patronato, no grita y apenas se le escucha cuando habla. No se hace problemas con nadie ni con nada, sólo con la lycra. 

Se vino a Chile a los 21 años. Su hermano trabajaba en Patronato y Saliba fue empleado en una fábrica de tejidos. Ahorró y se independizó. En 1980, arrendó un pequeño local donde vende, hasta hoy, todo tipo de busos. Además, confecciona ropa deportiva para más de setenta colegios, a los que les despacha a domicilio. Tiene clientes incluso en el norte.

“Me vine a Chile por la situación de la guerra en mi país. No había estabilidad ni paz, todos los jóvenes nos arrancábamos”, dice Jarufe. Además cuenta que se parece mucho a su país: la gente, la ciudad en sí, son muy similares. Los árabes han estado en el sector desde el siglo XIX. Es más, cuando llegó él, más del noventa por ciento eran de la colonia. Ya en la década de los ochenta, llegaron los coreanos y con ellos, la competencia. “Las calles han mejorado y se han puesto muchos más locales. Claro que si ahora lo encuentras barato, antes era bastante más”, confiesa Saliba, mientras dobla los pantalones de un buso rojo.

NASIR ÁLAMO: UN ÁRBOL DE OTOÑO

Nasir Álamo

Llegó a Patronato en 1962 y desde entonces, nadie ha logrado sacarlo. Desde Ovalle, escapó de la sequía y vino a probar suerte al barrio popular. En esos tiempos, tenía un pequeño taller en el patio de su casa. Ahora, es uno de los dos dueños de la confeccionaria La Oriental, ubicada en Santa Filomena con Patronato

 

El 7 de octubre de 1962, la familia Álamo se instala en una casa arrendada del barrio Patronato. Lo primero que hacen, es amoblar un pequeño taller donde se dedicarían a la venta de cualquier cosa. “En esos tiempos, todas las casas tenían en su patio un taller. Estaba el señor que confeccionaba elásticos, había otro que hacía huinchas, y así. Nosotros no nos podíamos quedar atrás”, recuerda Nasir, quien junto a su hermano, es dueño de la confeccionaria La Oriental. Llegaron a Patronato porque su padre conocía a gente en el sector. Se acuerda que, cuando llegó, el barrio era exclusivamente residencial. No había tiendas como las de hoy, de hecho, el comercio era mínimo. Lo que sí había, eran pequeños comerciantes que se caracterizaban por ir a comprar de cinco a siete prendas, para luego venderlas afuera. Compraban dependiendo de lo que les encargaban. Además recuerda que cuando los comerciantes de provincia venían a Santiago, iban a comprar al por mayor, ya que no se vendía por detalle (de a una prenda o al consumo). “Hubo una crisis, como la que sufrimos hoy. Jorge Chaurille, mi compadre, estaba con problemas económicos y trajo comerciantes que se dedicaron a vender en oficinas públicas, de manera ambulante”, dice Nasir asegurando que, luego de un año, ese tipo de comercio fue un bum. Las calles, cuenta Álamo, eran iguales que ahora, aunque obviamente ha habido una mejoría. Han surgido nuevos locales y ha crecido la visita pública. En 1969, Nasir instaló su multitienda. Hoy, ésta tiene dos fuertes: la ropa de colegio y de huaso. En fiestas patrias La Oriental vive su mejor momento. El problema es que ambos productos son necesitados en temporadas específicas: marzo y septiembre, respectivamente. El resto del año, Nasir se dedica a la confección de sábanas, toallas y pantalones de hombre y mujer. Los precios son baratos, como en todo el barrio. “Sufrimos de la inflación, como todos. Pero en este barrio es donde menos suben los precios”, confiesa.

 A sus 69 años, dice que le queda mucho por hacer y vender. Pretende nunca irse de Patronato, pues es ahí donde se ha desenvuelto como comerciante.

 

 

PELOLAIS AL ATAQUE

No porque Paris Hilton se encuentre tan lejos de aquí, las pelolais dejarán de ser como ella. Setepontocinco es la tienda que buscabas para que tus prendas acompañen de la mejor forma tu alisado permanente. En la calle Eusebio Lillo 429, está el producido local que ofrece poleras desde $3.990 a $9.990. Si los pitillos te trastornan, acá podrás encontrarlos desde $6990 a $11.690, siendo estos últimos los más vendidos. Y si con una prenda no te basta, ¡no te preocupes! que esta tienda vende también al por mayor. No te quedes atrás con la moda, y ven a adquirir lo top de lo top: poleras estampadas, llenas de flores, largas y con tiritas. Fashion total para esta época primavera-verano.

   

poleras estampadas

poleras estampadas

BLING BLING PARA BLANCOS

Ni 50 Cents se podría vestir mejor. On a Mission es la tienda que todo hip hopero buscaba, para brillar como nunca y rapear como los dioses. Ubicada en Eusebio Lillo 418, podrás encontrar: poleras tamaño Hulk desde $6.990 de variados colores, gorros NY a solo $4.990 y polerones que abrigan a una familia entera, desde $9.000 a $20.000. Todo absolutamente original de la marca Jhonny Blaze. Y si aún tuviéramos a Tupac entre nosotros, de seguro hubiese adquirido los nuevos cinturones con hebilla metálica y grandes diseños, a solo $4.990. A los más pequeños, ¡tranquilos!, también hay tallas para ustedes.

última moda
última moda

             

 

¡ATENTO POKEMONAS!

Si tu ídola es Hello Kitty, te gusta parecer una guagua y das la vida por el fucsia, no esperes más y corre a la calle Santa Filomena 420, local B 7. Ahí se ubica la tienda Colección Valentina, donde las ventas son al por mayor y al detalle. Encontrarás poleras con estampados a solo $2.990, de manga corta y con capucha. Además tienen polerones, manga corta y larga, a $3.990. Todo de algodón. Y como Digimon y Pikashu deben estar a la moda, lo nuevo es ambas prendas ya mencionadas con estampados de comics, en negro con rosado y blanco con rosado. Salgan de las pokebolas, ¡y a comprar!

 

         

LOS TURCOS RELIGIOSOS DE PATRONATO

Los ortodoxos que llegaron a Chile en 1913 provenientes de Belén, Betjala y Jerusalén, fundaron la Iglesia Ortodoxa San Jorge. Es  una de las Iglesias católicas no romanas más antiguas de Chile. Y es la catedral de la Iglesia Ortodoxa.

 

En la Iglesia, que es propiedad de la colonia palestina, se practican actividades como bailes, obras de teatro y coro de canciones. También se celebran misas, matrimonios, funerales y bautizos. La calle Santa Filomena es muy concurrida y ruidosa, pero dentro de la Iglesia se respira tranquilidad. El templo en sí tiene tres pisos, y adentro en la Iglesia, ya no se escucha el reggaeton de la calle.

Los árabes que frecuentan la Iglesia son de familias muy grandes y muy unidas. Entre ellas se relacionan mucho y por su carácter fuerte discuten frecuentemente. Les ha costado integrarse con los chilenos, pero poco a poco se van insertando. Es más, ahora se casan entre palestinos y chilenos, algo que antes no se veía.

El Padre George, sacerdote de la Iglesia, asegura que la iglesia es bastante concurrida, ya que Patronato es un barrio de origen árabe. “En el directorio de nuestra iglesia tenemos gente que lleva sesenta años trabajando en el barrio. Partieron aquí, conocen a toda la gente, todas las historias y aventuras”.